El chorreado usa aire comprimido con abrasivos como el vidrio (Microesferas) el corindón e, incluso, granallas metálicas <0,2mm y es ideal para preparar superficies, eliminar óxidos, pintura o suciedad superficial y lograr un acabado uniforme y controlado. Esta técnica es especialmente útil para piezas delicadas o complejas, donde la precisión en la limpieza es clave y se busca un acabado estético y funcional. Además, el chorreado puede adaptarse a procesos manuales o automáticos e integrarse en líneas de producción continuas, optimizando tiempos y resultados.
Por su parte, el granallado usa turbinas para proyectar granalla metálica de Acero al C. o de Acero Inoxidable, generalmente >0,20mm. Se emplea para un desbarbado más intenso o para mejorar la resistencia superficial de piezas metálicas, siendo un método más rápido y eficiente para grandes volúmenes de piezas. Es habitual en sectores como automoción, aeronáutica o construcción, donde la durabilidad y la uniformidad del acabado son esenciales. Esta técnica permite preparar las piezas para procesos posteriores como pintura, galvanizado o recubrimientos especiales, aumentando su vida útil y rendimiento.
En Kodox ofrecemos tanto equipos estándar como soluciones a medida, adaptados a las necesidades de cada cliente y tipo de pieza. Nuestros sistemas permiten un control preciso del proceso, integrando tecnología de aspiración y filtración industrial que protege el entorno de trabajo.
Elegir la técnica correcta no solo mejora la calidad de la superficie, sino que también reduce costes, optimiza tiempos de producción y asegura la eficiencia de todo el proceso industrial.